El tratamiento busca proteger el riñón.2
También procura disminuir la pérdida de proteínas por la orina, controlar la presión arterial y reducir el riesgo de progresión.2
No todas las personas necesitan el mismo tratamiento.2 La estrategia depende del riesgo individual y debe ser indicada por un nefrólogo.2
Control de la presión arterial y de la proteinuria
La base del tratamiento suele ser el control de la presión arterial y la reducción de la proteinuria.2 Para eso, pueden indicarse medicamentos que actúan sobre el sistema renina-angiotensina, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o los antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II).2 Estos medicamentos se utilizan siempre que sean adecuados para el paciente.2
Los IECA y los ARA II pueden ayudar a reducir la presión arterial.2 También pueden disminuir la pérdida de proteínas en la orina.2 En algunas personas se indican incluso cuando la presión no está muy elevada, debido a su efecto protector sobre el riñón.2
El equipo médico ajustará la dosis según la tolerancia.2 También controlará la presión arterial y los análisis de laboratorio necesarios.2 No conviene suspender ni modificar estos medicamentos sin indicación médica.2
Medidas de protección renal y cardiovascular
La nefropatía por IgA no se trata solo con medicamentos.2 Las medidas de protección renal y cardiovascular también forman parte del cuidado.2
Algunas medidas que pueden formar parte del plan son:
Reducir el consumo de sal, especialmente cuando existe hipertensión o edema1,2
Evitar el tabaco2
Mantener una actividad física adecuada, de acuerdo con la condición clínica y las recomendaciones del equipo de salud2
Cuidar el peso, el colesterol y otros factores de riesgo cardiovascular2
Realizar controles periódicos con nefrología, incluso cuando no haya síntomas1,2
Estas medidas no reemplazan los tratamientos específicos.2 Forman parte de una estrategia integral para proteger la función renal y reducir el riesgo cardiovascular.2
Otros tratamientos protectores
En pacientes seleccionados, el nefrólogo puede evaluar otros medicamentos con efecto protector renal, como los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2).2
Su indicación depende del filtrado glomerular, la proteinuria, otros factores de riesgo y las recomendaciones clínicas vigentes.2
Estos tratamientos no reemplazan las medidas de base.2 Se consideran como parte de una estrategia integral para reducir la proteinuria, proteger la función renal y disminuir el riesgo de progresión.2
Tratamientos inmunológicos en casos seleccionados
En algunos pacientes, la nefropatía por IgA puede continuar progresando a pesar del tratamiento de protección renal.2 Cuando la proteinuria persiste, el riesgo de progresión es mayor o existen otros indicadores clínicos relevantes, el nefrólogo puede considerar tratamientos dirigidos a la inflamación o al sistema inmune.2
Estos tratamientos pueden incluir corticoides u otras terapias específicas.2 No se indican en todos los pacientes porque pueden producir efectos adversos.2 Además, requieren una evaluación cuidadosa.
La decisión debe considerar el estado del riñón, el riesgo de progresión y las posibles contraindicaciones.2 También debe tener en cuenta las preferencias del paciente y el equilibrio entre los posibles beneficios y riesgos.2
Seguimiento nefrológico
El seguimiento es tan importante como el tratamiento inicial.2 Aunque la persona se sienta bien, los análisis pueden mostrar cambios antes de que aparezcan síntomas.1 Por eso, los controles permiten evaluar la evolución de la enfermedad y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.2
En los controles, el equipo médico puede solicitar análisis de orina y medición de albuminuria o proteinuria.2 También puede controlar la creatinina, el filtrado glomerular y la presión arterial.2
Durante el seguimiento se evalúan los síntomas y la tolerancia a los medicamentos.2 También se consideran otros factores de riesgo renal o cardiovascular.2
Llevar un registro de la presión arterial, los resultados de orina y la función renal puede ayudar a conversar con el equipo de salud.2 También puede facilitar la comprensión de si la enfermedad permanece estable o requiere cambios en el tratamiento.2
¿Cuándo consultar antes del control programado?
Es recomendable consultar si aparece sangre visible en la orina.1 También conviene consultar si aparece o aumenta la hinchazón.1
Una disminución marcada de la cantidad de orina o un empeoramiento importante del estado general también requieren evaluación médica.
Estos cambios no siempre significan que la nefropatía por IgA esté progresando. Sin embargo, deben evaluarse para descartar complicaciones o determinar si es necesario modificar el seguimiento.
Viviendo con Nefropatía por IgA
Recibir un diagnóstico de nefropatía por IgA puede generar preocupación. Es una enfermedad crónica y su evolución puede variar mucho entre personas.1
Los controles periódicos y el cumplimiento del tratamiento indicado pueden ayudar a proteger la función renal.1,2
El objetivo no es analizar un resultado de manera aislada, sino acompañar la evolución de la enfermedad.2 La presión arterial, la proteinuria y el filtrado glomerular son datos clave para entender su comportamiento.2 También orientan las decisiones de tratamiento.2
Referencias:
1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. IgA nephropathy [Internet]. Bethesda (MD): National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; reviewed 2022 Sep [cited 2026 Jun 29]. Available from: https://www.niddk.nih.gov/health-information/kidney-disease/iga-nephropathy
2. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) IgAN and IgAV Work Group. KDIGO 2025 Clinical Practice Guideline for the Management of Immunoglobulin A Nephropathy (IgAN) and Immunoglobulin A Vasculitis (IgAV). Kidney Int. 2025;108(4S):S1-S71. doi: 10.1016/j.kint.2025.04.004.