La nefropatía por IgA puede ser silenciosa.1 Muchas personas no sienten dolor ni molestias, y el diagnóstico comienza por un análisis de orina alterado o por el hallazgo de sangre en la orina.1 Por eso, la ausencia de síntomas no significa necesariamente que la enfermedad no esté presente.1
Las manifestaciones más importantes que pueden aparecer son:
- Sangre en la orina, visible como orina rosada, rojiza, marrón o color coca cola, o detectable solo mediante un análisis de orina1,2
- Proteínas en la orina, también llamadas proteinuria, que en algunos casos pueden relacionarse con orina espumosa1
- Presión arterial alta, que puede aparecer como consecuencia del daño renal1
- Presión arterial elevada que puede favorecer la progresión de la enfermedad1
- Hinchazón o edema, sobre todo en piernas, tobillos, pies, párpados o alrededor de los ojos1
Estos síntomas no son exclusivos de la nefropatía por IgA.1 También pueden aparecer en otras enfermedades renales.1 Por eso, orientan la evaluación, pero no confirman el diagnóstico por sí solos.1
Sangre en la orina
Una manifestación frecuente de la nefropatía por IgA es la hematuria.1 Puede verse como orina rosada, rojiza, marrón o color coca cola.1 También puede ser microscópica, es decir, detectable solo mediante un análisis de orina.2
En algunas personas, los episodios de sangre visible en la orina aparecen durante o después de infecciones respiratorias, como un resfrío o dolor de garganta.¹ Este dato puede orientar la sospecha clínica, pero no confirma el diagnóstico por sí solo.1
Proteínas en la orina
Otra manifestación importante de la nefropatía por IgA es la proteinuria.1 En algunos casos, la persona puede notar orina espumosa, aunque la espuma no siempre indica enfermedad renal.1 La forma correcta de evaluar la proteinuria es mediante estudios de orina solicitados por el equipo médico.1
La cantidad de proteína que se pierde por la orina es uno de los datos más importantes para el seguimiento.2 Cuando la proteinuria se mantiene elevada, puede indicar un mayor riesgo de progresión.2 La magnitud y la evolución de la proteinuria también pueden orientar las decisiones de tratamiento.2
Presión arterial alta
La hipertensión arterial puede aparecer como consecuencia del daño renal.1 A su vez, una presión arterial elevada puede contribuir al deterioro del riñón y a la progresión de la enfermedad.1 Por eso, controlar la presión arterial es una de las medidas más importantes para proteger la función renal a largo plazo.2
El objetivo de presión arterial debe ser definido por el equipo médico según la función renal, la proteinuria, la tolerancia al tratamiento y otros factores personales.2
Hinchazón y retención de líquido
El edema puede aparecer en las piernas, los tobillos, los pies, los párpados o alrededor de los ojos.1 Puede relacionarse con retención de líquido, pérdida de proteínas por la orina o menor capacidad de los riñones para regular el equilibrio de agua y sal.1
Si la hinchazón aparece o aumenta, conviene consultar con el equipo médico.1
Referencias:
1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. IgA nephropathy [Internet]. Bethesda (MD): National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; reviewed 2022 Sep [cited 2026 Jun 29]. Available from: https://www.niddk.nih.gov/health-information/kidney-disease/iga-nephropathy
2. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) IgAN and IgAV Work Group. KDIGO 2025 Clinical Practice Guideline for the Management of Immunoglobulin A Nephropathy (IgAN) and Immunoglobulin A Vasculitis (IgAV). Kidney Int. 2025;108(4S):S1-S71. doi: 10.1016/j.kint.2025.04.004.