Alimentación
Llegan las Fiestas, llegan los Excesos
Llegamos a diciembre, mes de reuniones y brindis. Despedimos el año con amigos, compañeros de trabajo y en familia. ¡Todo es motivo de festejo! Ahora bien, ¿festejo es sinónimo de descontrol?
¿Vale la pena descuidar todo lo conseguido a lo largo del año, en el que cuidamos nuestra alimentación, nos esforzamos por tener un buen peso y mantuvimos un adecuado nivel de presión arterial y glucemia?
La estrategia es disfrutar de los festejos, sin pensar que es la última cena. Pensemos juntos: los tragos de inicio, la picadita, las empanaditas, los quesos y fiambres que nos dan la bienvenida, la entrada (desde un clásico matambre con ensalada rusa hasta vitel toné y lechón)… Esto es solo para empezar.
Luego, el plato principal más el vino o clericó y, como cierre, el postre (helado, tortas, brindis, frutos secos, pan dulce, turrón). Sin darnos cuenta, alcanzamos entre 1500 y 2000 calorías. No me gusta hablar de calorías, pero creo que resulta gráfico: en una cena habitual, mucho más recatada, el consumo promedio es entre 300 y 500 calorías.
Tal vez, los aderezos, la manera de cocinar y la sobreoferta de platos que tendremos a la vista, serán un verdadero desafío. Creo que existe una distancia entre hacer un sacrificio y evitar los riquísimos platos de estas Fiestas y disfrutar de los mismos con moderación. ¿Cómo se logra? Planificando, teniendo en claro nuestro objetivo. Disfrutar no es sinónimo de desborde.
La propuesta es tener una fuerte presencia de verduras, jugarnos por una ensalada distinta, divertida, con algún producto nuevo que habitualmente no consumimos como, por ejemplo, camarones, croûtons (pan tostado en cuadraditos) o unos trozos de palta; si te animás, podés combinar algunas frutas (naranja y cebolla, espinacas crudas y frutillas, mango en una ensalada de verdes) o, tal vez, la apuesta pueda ser interesante si mezclamos verduras crudas y asadas. O bien, que la vinagreta de yogurt o de mostaza con miel presente la diferencia.
Ensalada no tiene que ser sinónimo de dieta ni de aburrimiento.
El plato principal, en general, carne, pollo, cordero o, quizás, pescado. Lo importante es buscar un medio de cocción saludable, ya sea a la parrilla o al horno, evitando las grasas en exceso.
Para el postre, además de tener helado o una torta acorde a la ocasión, podemos pensar en un plato de frutas. Tenemos la suerte de contar con la fruta de verano, variada, súper dulce (creo que sería el postre a elegir). Tal vez, la diferencia sea agregar un bowl con chocolate caliente para que aquel que lo desee pueda “mojar” las frutillas o la banana en chocolate, a modo de fondue, y darse el gusto. Siempre con moderación.
Si te toca ir de visita y sentís que la situación te supera, lo importante es conocer el menú de antemano y poder organizar la elección de platos. Existe un concepto fundamental a tener en cuenta: la ASERTIVIDAD. ¿Qué significa? Saber decir “NO, gracias”. Existe una brecha entre lo que querés hacer y hacés. Muchas veces, estar más vulnerable y sentir que el negarte a un plato de comida puede ofender al dueño de casa. Si ves con claridad tu objetivo, decir que no, no tiene porqué molestar al otro, pues estarás siendo una persona asertiva, segura de lo que querés.
Se trata, fundamentalmente, de percibir tu sensación de saciedad y frenar la ingesta de comida, cuando te das cuenta que estás satisfecho y, en ese momento, buscar alejarte de la mesa o del lugar donde están las tentaciones. Ese es el lema y no solo en los días festivos. Es un consejo para la vida cotidiana.
Disfrutar de un encuentro es estar con amigos o en familia. Comer siempre con moderación, compartiendo y disfrutando de la buena compañía, y tratando de evitar los excesos.
Dra. Paola Harwicz
Especialista en Cardiología y Nutrición